Hoy han bajado, Madre, los más remotos soles
a circundar tu dulce aniversario de palomas.
Hoy has caído y caído
a dar a luz el grito tremendo de tus gritos
con el dolor más antiguo de todos tus dolores.
Y es que brotaste del barro que te dieron
a ser el barro original de tus luceros.
Y es que tu vida de oquedad enorme
plena está de pensativas luces
que se alejan y capaz te olvidan
en la noche más terrible de tus noches…
Yo sé que un día, Madre, como es hoy,
cargada de fatigas y de siglos,
la frágil cuesta del Amor bajaste
a fecundarnos polvo transitivo.
Yo sé que un día del país del sueño
a procrearnos pan de tu ternura descendiste.
Y a bañarnos con tu bendición de lluvia.
Y a darnos forma de cielo en tus entrañas.
Hasta que un día, Madre, como es hoy,
del puerto virgen de tus carnes
la frágil carne de tu amor,
a trajinar partió, universal, por los paisajes tristes de la Vida.
domingo, 13 de mayo de 2007
II
De ti nos viene, Madre, el semblante humilde de la sangre.
En ti la Idea halló su plenitud de carne leve.
En ti Dios se hizo hombre
y el hombre Dios…
Tu origen se remonta al canto inaugural de los jilgueros.
Tu origen se remonta a la semilla concebida anterior al fruto
Vienes de la alba ingenuidad de los corderos …
Y es que en tu génesis de Bondadosa Eterna
no hubo del antiguo engaño, antiguo fruto,
no serpiente en su triste imperfección de ser serpiente.
Hubo sí el principio original del llanto y la sonrisa.
El origen de la vida en nuestras manos
quebradas como vidrios transparentes.
Y el origen de la muerte en la raíz del gesto, difumado.
El origen del misterio en los caminos solos
- con destino o sin destino señalado -
A manera del fruto de las ramas sublimes de tus venas.
En ti la Idea halló su plenitud de carne leve.
En ti Dios se hizo hombre
y el hombre Dios…
Tu origen se remonta al canto inaugural de los jilgueros.
Tu origen se remonta a la semilla concebida anterior al fruto
Vienes de la alba ingenuidad de los corderos …
Y es que en tu génesis de Bondadosa Eterna
no hubo del antiguo engaño, antiguo fruto,
no serpiente en su triste imperfección de ser serpiente.
Hubo sí el principio original del llanto y la sonrisa.
El origen de la vida en nuestras manos
quebradas como vidrios transparentes.
Y el origen de la muerte en la raíz del gesto, difumado.
El origen del misterio en los caminos solos
- con destino o sin destino señalado -
A manera del fruto de las ramas sublimes de tus venas.
III
Has venido al mundo, Madre,
para ser del hombre el paño que refleje
la imagen de su dolor de Hombre.
Has venido,
y del racimo de tus senos y tus venas
la felicidad nos viene como un suspiro lento.
La felicidad son aves que levantan vuelo de tu pecho
y que jamás remóntanse
sino en el fondo desolado de nosotros mismos.
Y es que de ti nace la felicidad y florece
y se enraíza hasta en los ojos
de los viejos derrotados…
Por eso de tus senos pájaros de amor
alzan el vuelo para toda tu Bondad sembrar
en los rincones de la Tierra.
Por eso, humanamente, desnuda el horizonte de mi risa su alegría.
Por eso, desde todas las alturas de la vida te venero.
Por eso, rompo la mañana con tus sílabas azules: MADRE!
Por eso …
Y siembro un huerto de palabras en tu frente.
Y peino tus cabellos de milenios.
Y canto tu dolor gesticulado.
Y canto al grito más humano de tus gritos.
Y canto el siglo desgarrado de tus siglos,
Madre …
para ser del hombre el paño que refleje
la imagen de su dolor de Hombre.
Has venido,
y del racimo de tus senos y tus venas
la felicidad nos viene como un suspiro lento.
La felicidad son aves que levantan vuelo de tu pecho
y que jamás remóntanse
sino en el fondo desolado de nosotros mismos.
Y es que de ti nace la felicidad y florece
y se enraíza hasta en los ojos
de los viejos derrotados…
Por eso de tus senos pájaros de amor
alzan el vuelo para toda tu Bondad sembrar
en los rincones de la Tierra.
Por eso, humanamente, desnuda el horizonte de mi risa su alegría.
Por eso, desde todas las alturas de la vida te venero.
Por eso, rompo la mañana con tus sílabas azules: MADRE!
Por eso …
Y siembro un huerto de palabras en tu frente.
Y peino tus cabellos de milenios.
Y canto tu dolor gesticulado.
Y canto al grito más humano de tus gritos.
Y canto el siglo desgarrado de tus siglos,
Madre …
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
