domingo, 13 de mayo de 2007

III

Has venido al mundo, Madre,
para ser del hombre el paño que refleje
la imagen de su dolor de Hombre.

Has venido,
y del racimo de tus senos y tus venas
la felicidad nos viene como un suspiro lento.

La felicidad son aves que levantan vuelo de tu pecho
y que jamás remóntanse
sino en el fondo desolado de nosotros mismos.

Y es que de ti nace la felicidad y florece
y se enraíza hasta en los ojos
de los viejos derrotados…

Por eso de tus senos pájaros de amor
alzan el vuelo para toda tu Bondad sembrar
en los rincones de la Tierra.

Por eso, humanamente, desnuda el horizonte de mi risa su alegría.

Por eso, desde todas las alturas de la vida te venero.

Por eso, rompo la mañana con tus sílabas azules: MADRE!

Por eso …

Y siembro un huerto de palabras en tu frente.
Y peino tus cabellos de milenios.

Y canto tu dolor gesticulado.
Y canto al grito más humano de tus gritos.
Y canto el siglo desgarrado de tus siglos,

Madre …

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