Hoy han bajado, Madre, los más remotos soles
a circundar tu dulce aniversario de palomas.
Hoy has caído y caído
a dar a luz el grito tremendo de tus gritos
con el dolor más antiguo de todos tus dolores.
Y es que brotaste del barro que te dieron
a ser el barro original de tus luceros.
Y es que tu vida de oquedad enorme
plena está de pensativas luces
que se alejan y capaz te olvidan
en la noche más terrible de tus noches…
Yo sé que un día, Madre, como es hoy,
cargada de fatigas y de siglos,
la frágil cuesta del Amor bajaste
a fecundarnos polvo transitivo.
Yo sé que un día del país del sueño
a procrearnos pan de tu ternura descendiste.
Y a bañarnos con tu bendición de lluvia.
Y a darnos forma de cielo en tus entrañas.
Hasta que un día, Madre, como es hoy,
del puerto virgen de tus carnes
la frágil carne de tu amor,
a trajinar partió, universal, por los paisajes tristes de la Vida.
domingo, 13 de mayo de 2007
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